Una Navidad diferente viajando en familia por la Costa Oeste de USA

Viajar en familia por la Costa Oeste en Navidad

¿Tienes algunos días libres en Navidad y no sabes dónde viajar? Pues no lo pienses más, porque un viaje por la Costa Oeste no es solo para el verano. Pero es cierto que debes tener en cuenta algunas diferencias entre viajar a la Costa Oeste en invierno y en verano.

Por eso, cuando leí el diario de viaje que Elisa, seguidora fiel de Viaje Costa Oeste, me di cuenta del valor que tenía su relato. En su diario cuenta un montón de detalles que te gustará tener en cuenta a la hora de preparar tu viaje por la Costa Oeste en invierno.

A la vuelta de su road trip navideño, toda la familia se implicó grabando un podcast de su diario de viaje. Elisa y su marido, Mateu, y sus hijos Ariadna y Roger han colaborado con el blog grabando cada uno, una jornada diferente en formato Mp3, para que escuches cómo es viajar en Navidad por la Costa Oeste de Estados Unidos.

Aquí abajo tienes el audio completo de todo el diario de viaje . Pinchando en los puntos amarillos irás cambiando de jornada. Pero si te gusta leer, también tienes el desplegable de cada etapa con su correspondiente audio.

El viaje que diseñaron para pasar las Navidades en la Costa Oeste estaba compuesto de una ruta dividida en 2 partes. En la primera etapa visitaron San Francisco y después hicieron un recorrido por California llegando a Yosemite y Sequoia National Park. Terminaron la primera parte del viaje en Los Angeles, donde pasaron unos días. Desde allí volaron a Las Vegas, donde comenzaron la segunda etapa del viaje visitando la Ruta 66 y el Gran Cañón, para terminar de nuevo en Las Vegas y volar de vuelta a casa.

No te pierdas su diario, por que a través sus aciertos y errores podrás saber cuánto abarcar en los cortos días de invierno. El audio no tiene desperdicio, ya que podrás coger ideas sobre la ropa que llevar, el clima y las temperaturas que van teniendo día y día, así como los lugares que visitan. Con todos estos detalles podrás darte una idea de cómo planificar tu viaje en invierno.

27 de diciembre. Partimos hacia USA

DIARIO DE ELISA LLEGADA A SAN FRANCISCO

Ya ha llegado el día. Un viaje que llevamos planificando minuciosamente desde hace más de medio año. Un viaje que nos llevará por el triángulo de San Francisco , Los Ángeles y Las Vegas , visitando por el camino los parques de Yosemite, de las secuoyas y el Gran Cañón del Colorado. Y que además nos permitirá recorrer la famosa Ruta 66 , visitar los estudios de cine de la Universal, ver un partido de la NBA y visitar la prisión de Alcatraz. Un viaje en formato trip road que nos permitirá conducir por las carreteras y autopistas americanas.

Nos hemos preparado bastante bien. Llevamos en la tableta todos los documentos, mapas y recorridos de carretera, lista de teléfonos de emergencia, MP3 con más de 200 canciones, la guía de Delfi y el móvil de Mateu, que es de Vodafone, lo que es una suerte porque funciona con las mismas condiciones que en España. ¡Comienza la aventura!

Volamos desde Mahón en Menorca hasta Barcelona y de allí directamente en Oackland en San Francisco . En el aeropuerto de Barcelona nos encontramos con el primer problema con la compañía de vuelo, la low cost de Iberia LEVEL, ya que a la hora de facturar el equipaje no nos admite los asientos que habíamos reservado el día antes y que ya estaban pagados. Nos quieren asignar asientos separados a menos que volvamos a pagar. Exigimos hablar con el responsable y al final de mucho discutir nos lo arreglan.

El vuelo transatlántico es largo, 12 horas, prácticamente no dormimos. A la llegada a Oakland nos espera una hora de control de pasaportes y seguridad. Al final podemos salir de la terminal, donde nos espera un traslado privado que habíamos reservado.

Casi 45 minutos de la carretera y las 8 de la tarde llegaron al Hotel Hilton Parc , en el centro de San Francisco, al lado del Centro de Visitantes. Tras deshacer maletas nos aventuramos a dar una vuelta por los alrededores del hotel, que se encuentra a 2 minutos de Union Square.

Está todo muy animado con los puestos de comida muy apetecibles, pero cuando nos decidimos a comer ya están cerrando todos, así que acabamos en un Burguer King. La tarjeta no nos funciona para pagar y lo hacemos en metálico. Estamos justo al lado del hotel y en el centro, donde las personas sin hogar comparten el espacio con tiendas como Channel y Versace, ¡puro contraste! Volvemos al hotel e intentamos dormir.

28 de diciembre. Primer contacto con San Francisco

DIARIO DE ELISA SAN FRANCISCO

A las 7 de la mañana ya estamos más que despiertos, cosas del jetlag. Bajamos a desayunar, donde comprobamos que San Francisco será posiblemente el lugar donde mejor vamos a desayunar durante todo el viaje, un buffet muy completo con diferentes tipos de comidas, americana “of course”, pero también asiática, internacional, vegana… Realmente más que un buffet de desayuno parece de comida, con sopas, ensaladas, pasta…

La temperatura no es muy fría, unos 12ºC. En primer lugar compramos los Munis Pass en la oficina de turismo que hay justo al lado del hotel, tarjeta que nos permitirá poder viajar con el transporte público de la ciudad.

Partimos entonces hacia la oficina de Hertz, en el mapa parecía que estaba más céntrica pero al final andamos bastante para llegar pasando por calles nada turísticas. Esta experiencia nos sirve para habituarnos a la estética de las ciudades americanas y a sus símbolos, que de repente te sorprenden y te hacen sentir un poco descolocado. Conseguimos encontrar la oficina de Hertz y después de 90 minutos de cola, nos informan que no será posible que nos lleven el coche al hotel, así que tendremos que volver cargados con todo el equipaje mañana. La experiencia es única, no tiene desperdicio, empezando por la cutre-oficina, los «peculiares» empleados y la manera de trabajar. Nos hubieran dicho que era un programa de cámara oculta y nos lo habríamos creído.

A continuación nos dirigimos a Chinatown y Little Italy, pero antes nos paramos a comer en el restaurante Loris Dinner, un lugar muy recomendado en internet. Primeras hamburguesas en USA en un típico establecimiento americano de los años 50′, muy buenas burguers con los clásicos y gigantes batidos incluidos.

A la hora de pagar nos encontramos con lo que será uno de los principales problemas durante todo el viaje. La gran mayoría de las cajas de los establecimientos comerciales no aceptan tarjetas de crédito con chip y la banda magnética nos da error. Después de probar con varias tarjetas y comprobar que no funcionan, la única opción es sacar dólares de un cajero, pero no encontramos ninguno por allí cerca. Después de varios intentos fallidos finalmente encontramos la forma de que funcione, pagamos y respiramos tranquilos.

Iniciamos por fin la visita a Chinatown, el barrio chino más auténtico de la Costa Oeste. Sus colores, olores y sabores te transportan a la verdadera China. Es un barrio turístico pero al mismo tiempo verdadero, sobre todo en Portsmouth Square, lleno de grupitos de chinos jugando a una especie de ajedrez con cartones como mesa y cajas de fruta como sillas.

Llegamos a Little Italy, con edificios muy chulos con fachadas llenas de dibujos. Desde aquí vemos el Transamerica Pyramid y el Columbus Tower dos de los edificios más emblemáticos de San Francisco, el primero es el rascacielos más alto de la ciudad y el segundo el más artístico y la sede de los estudios cinematográficos de George Lucas.

Después vamos a visitar la Coit Tower situada arriba de una colina. Debemos recordar que San Francisco es una ciudad construida sobre varias colinas y esto hace que haya barrios enteros que tienen calles larguísimas con cuestas infinitas. Subimos, subimos y subimos para tener vistas espectaculares de San Francisco y su bahía.

Ahora toca bajar por Filbert Steps, escalones que no terminan nunca y que nos llevan directamente a Embarcadero, donde vemos toda una serie de muelles hoy en día casi todos enfocados a establecimientos comerciales. Pasamos por el número 33, de donde tendremos que coger mañana el Ferry para ir a Alcatraz, y llegamos al muelle 39, todo un centro comercial con tiendas, restaurantes, acuario y donde también están los leones marinos.

Está todo muy bonito con la decoración navideña. Nos encontramos un espectáculo de baile callejero impresionante. Ya cerca de las 8 de la tarde, muy cansados de tanto caminar, volvemos al hotel con el tranvía F, previa parada en un Walgreens, cadena de supers donde venden de todo, donde compramos algo para cenar en la habitación.

29 de diciembre. Visita completa a San Francisco y final en Alcatraz

DIARIO DE ELISA ALCATRAZ

Cogemos las mochilas y nos dirigimos hacia Civic Center, donde se encuentra el Ayuntamiento de San Francisco. Un edificio monumental por fuera y por dentro, muy concurrido por los turistas y que, por lo que vemos, es el lugar elegido para casarse por visitantes de todas las nacionalidades. Mientras hacemos la visita encontramos varias parejas de japoneses o chinos haciéndose las fotos después de casarse allí mismo.

Firmamos en el libro de visitas junto a un árbol de navidad impresionante y de carácter solidario y partimos hacia el barrio de Castro. De paso nos paramos en el parque de Álamo Square, situado sobre una colina, con unas vistas espectaculares sobre la ciudad y donde están las famosas «Painted Ladies», las típicas casas victorianas de colores famosas por ser donde se grabó la serie de los años 80, «Padres Forzosos «. Empieza a hacer un poco de frío.

A continuación pasamos por el barrio de Haight-Ashbury conocido por ser la cuna del movimiento hippie estadounidense a finales de los años 50′. Finalmente llegamos a Castro, barrio origen del movimiento LGTB. Es muy colorista y de obligada visita. En su momento fue un barrio de peregrinación para miles y miles de activistas del movimiento gay. Hoy en día aún conserva el encanto de aquella época lleno de banderas multicolores y recuerdos a todas las personas que defendieron el derecho a la libertad sexual en forma de placas incrustadas en las aceras. Hay una dedicada a Federico García Lorca y nos hace mucha ilusión. Los pasos de peatones están pintados a rayas de colores como la bandera LGTB.

Caminando un poco más encontramos el barrio de Dolores, barrio típicamente hispano. Allí se encuentra la Misión Dolores, el edificio más antiguo de San Francisco, fundada por los misioneros españoles para evangelizar los indios.

Pero el edificio más pintoresco y conocido es sin duda The Women’s Building, un edificio decorado con pinturas de mujeres pioneras de todas las razas que defendieron la la igualdad de género y la justicia social. Hoy en día es un centro que atiende a más de 20.000 mujeres al año.

Cogemos el tranvía y bajamos hasta Embarcadero, donde comemos a base de hot-dogs bastante malos, por cierto y de Clam Chowder, un plato típico de la zona que se trata de una crema de marisco o champiñones en un pan en forma de cuenco. Mientras hacemos un poco de tiempo hasta la hora de coger el Ferry hacia la isla de Alcatraz vamos de nuevo a visitar el Pier 39 y el muelle donde se encuentran los leones marinos en libertad a montones.

Originalmente se encontraban también en la bahía y en la isla de Seal Rock pero después del terremoto de 1989 comenzaron a emigrar hacia los muelles por razones desconocidas. Finalmente las autoridades decidieron que se quedaran en los muelles convirtiéndose así en una atracción más para los turistas. Empezaron con 300 ejemplares y hoy en día ya hay más de 1.500  campando en total libertad.

Ahora sí, nos vamos al Pier 33 de donde sale el Ferry que nos llevará a la Isla de Alcatraz. Ya dentro del barco, notamos una drástica bajada de temperatura, muy propia de las aguas frías de la bahía de San Francisco, aunque preferimos ir en cubierta para disfrutar de las vistas sobre la bahía y el puente Golden Gate.

La visita a la cárcel comienza con una introducción en el exterior por parte de los guardas forestales, lástima que solo la hagan en inglés, así que pescamos lo que podemos. Ya dentro del edificio nos dan una audio-guía en castellano que recrea situaciones y acontecimientos históricos ocurridos durante la corta historia de la prisión.

Aunque el edificio es del siglo XIX, comenzó a funcionar como a prisión federal en 1934 y fue cerrada 29 años después, en 1963. Nos ponemos en la piel de cómo podría ser la vida de los reclusos con celdas individuales de 2 x1.5 metros, donde el sol apenas entraba unas horas al día, un mar congelado y en ocasiones infestado de tiburones, que impedía cualquier escapatoria. Los pocos que lo intentaron nunca fueron encontrados con vida.

La visita es larga y muy completa pero siempre dentro del interior de la prisión. Al terminar hay una tienda con souvenirs y libros sobre la prisión. También proyectan un vídeo sobre los reclusos más famosos que allí estuvieron encerrados. Ha sido una de las visitas más interesantes e impresionantes que hemos hecho por el momento.

Cuando salimos tomamos de nuevo el Ferry para volver a San Francisco. Es ya de noche y hace un frío que pela. De vuelta nos paramos en el centro comercial del Pier 39 a cenar pero está lleno de gente y estamos muy cansados, así que compramos los primeros souvenirs y cogemos uno de los históricos Cable Car para volver al hotel, parando antes a comprar en Walgreens la cena, el desayuno y la comida de mañana, ya que seguro que hacemos muchas horas de carretera.

30 de diciembre. Del Golden Gate a Carmel

DIARIO DE ELISA GOLDEN GATE BRIDGE

Pedimos un taxi desde el hotel para llegar a las oficinas de Hertz, donde recogemos el coche alquilado, tan eficientes como el primer día, sólo tardan 60 minutos en atendernos. Seguimos con los problemas de las tarjetas de crédito y no nos admiten ninguna para dejar como garantía, aunque el coche ya está pre-pagado. No pueden leer el chip y no hay manera de hacerles entender que pueden anotar manualmente el número de la TC. Finalmente, en el último intento lo consiguen y respiramos aliviados, ya que si no teníamos coche volaba por los aires toda la planificación del viaje.

Nos dan un Ford Escape con cambio automático que pinta bien, admite el MP3 de música que hemos llevado, pero no encontramos el GPS por ningún lado. Después de 10 minutos de buscar volvemos a la oficina y nos dicen que lo tenemos que comprar nosotros por nuestra cuenta a una tienda que hay a 500 metros. ¿Y no podían haberlo dicho antes por mail al hacerles la reserva? Pues sí, se ve que allí funcionan así, y ni se inmutan.

Llegamos a la tienda por nuestra cuenta y compramos el imprescindible GPS y nos dirigimos hacia el Golden Gate. Conducir un coche automático es mucho más fácil de lo que habíamos pensado aunque no esperéis que en la oficina de alquiler os expliquen nada (al menos en ésta), menos mal que miramos tutoriales por Youtube.

Nos sorprende la tranquila circulación, seguramente porque es sábado. Creo que ha sido una buena idea no coger el coche de alquiler el primer día, a parte de ahorrarnos un dinero estos días pateanto la ciudad nos han servido para conocer mejor las particularidades de la circulación en Estados Unidos y ahora vamos más seguros.

Pasamos sobre la estructura de metal rojo del Golden Gate Bridge. Es impresionante y emocionante conducir por este emblemático puente. Subimos hasta el Marin Park desde donde tenemos unas vistas espectaculares sobre el puente y toda la bahía. Agradecemos las indicaciones del libro de Delfi porque no lo teníamos nada claro. Es uno de los momentos más emocionantes e impresionantes del viaje, no podemos dejar de hacer fotos, y por suerte no aparece la famosa niebla sobre el puente. Alguna ventaja tiene que tener viajar en esta época del año.

Hemos invertido mucho tiempo entre una cosa y otra así que sobre las 14 h. decidimos partir hacia Carmel, descartando la visita a Sausalito y a Muir Woods. Sólo con atravesar la ciudad ya perdemos una hora, así que llegamos a Carmel sobre las 17 h. y casi ha anochecido. Esto nos impide poder realizar el primer tramo del Big Sur por falta de luz, así que sólo podemos hacer unos 30 kms.

Regresamos hacia Carmel con retenciones en la carretera de más de una hora. Ha sido muy decepcionante. Es un contratiempo que ya no tiene remedio. Si lo hubiésemos sabido lo habríamos planificado de otra manera, visitado Sausalito y Muir Woods, llegando de noche a Carmel y reservando el día siguiente para ver la Big Sur con más tranquilidad.

Empezamos a darnos cuenta que viajar en esta época del año te condiciona bastante por las pocas horas de luz y las grandes distancias, así que es importante planificar bien las rutas y no querer abarcar demasiado ya que un pequeño contratiempo te puede estropear los planes.

Llegamos al Hotel Carmel Mission Inn sobre las 19.30 h. Tras deshacer las maletas vamos con el coche hasta el centro de Carmel donde cenamos de pasta en el Restaurante italiano Enzo y nos clavan por todos los lados. Pero al menos no comemos hamburguesas, se agradece.

31 de diciembre. Valle de Yosemite y cena de fin de año en Fresno

DIARIO DE ELISA YOSEMITE

Hoy tenemos un hito importante, la visita al Parque de Yosemite. Son 325 kms y casi 4.5 horas de ruta que nos llevarán de Carmel a una zona maravillosa. Después tenemos 4 horas más de coche para llegar hasta Fresno, donde pasaremos la noche de Año Nuevo. Total casi 9 horas en el coche.

El desayuno en el hotel de Carmel no entra en la reserva, así que pagamos 15$ por barba, el nivel no es como el de San Francisco pero es bastante bueno. Hoy será un día duro, de mucha carretera y viendo que el planning es difícil de cumplir, es muy importante salir lo más pronto posible. Pero de entrada ya salimos a las 10 de la mañana, una hora más tarde de lo previsto. El día, una vez más, acompaña y la temperatura está alrededor de 15ºC.

La carretera hasta llegar a Mariposa es buena, se conduce muy bien y la gente no corre tanto como en Europa. En 3 horas nos plantamos en Mariposa pero nos quedan otros 65 kilómetros de subir y bajar montaña y curvas, que nos lleva una hora y media más. Finalmente llegamos a Yosemite National Park sobre las 14.30h, con el tiempo justo de visitarlo. A la entrada del Parque nos encontramos los guardas forestales y pagamos la entrada, 30$ por coche. Por suerte no nos piden que mostremos las cadenas, ya que nos arriesgamos a subir a la montaña sin comprarlas.

Se trata de un valle glaciar que se caracteriza por su espectacular belleza. Nos hacemos un montón de fotos aprovechando el solecito que hace y sobre las 15 h., hora americana, enviamos un vídeo a España, donde son las 12 de la noche de Año Nuevo.

Es una lástima no tener más tiempo para hacer alguna excursión con el buen tiempo que hace, tenemos la sensación de ir un poco a destajo por culpa de las pocas horas de sol, pero lo poco que hemos visto ha sido impresionante.

A medida que vamos subiendo de nuevo la montaña encontramos nuevos miradores con vistas espectaculares sobre todo el valle. La vuelta, a partir de las 17 h. se hace dura. El sol prácticamente ha desaparecido. Carretera de montaña rozando el acantilado a oscuras, un montón de coches por detrás que nos hacen presión y que nos obligan a apartarnos continuamente de la carretera para dejarlos pasar. Conducción lenta pero segura hasta llegar a Fresno alrededor de las 20.30h.

Tenemos reserva en un hotel de carretera a la entrada de la ciudad, el Best Western Village Inn, muy correcto. Agotados, decidimos cenar en un restaurante que hay justo detrás del hotel, y descubrimos la cadena de comida rápida Denny’s, que nos acompañará durante todo el viaje. La cena resulta sorprendentemente buena. No sólo hacen hamburguesas, también unos nachos picantes y unas verduritas a la brasa muy buenas.

Al final no encontramos uvas pero al menos tenemos el clásico turrón de Shuchard para hacer un poco de ambiente navideño. Nos retiramos a dormir y vemos el fin de año americano a través de la televisión de la habitación.

1 de enero. Parque nacional de Sequoias y noche en San Luis Obispo

DIARIO DE ELISA PARQUE NACIONAL DE LAS SECUOYAS

Hoy tenemos la segunda sesión de parques. Visita al Parque Nacional de las Secuoyas. No está muy lejos de Fresno, unas 2.5 horas y 110 kms, Pero la carretera es de montaña y con curvas importantes, lo que siempre alarga la duración del viaje. Después tendremos una vuelta muy larga para volver hacia la costa. Serán más de 300 kilómetros y unas 4.5 horas para llegar a San Luis Obispo.

Otro día que amanece con buen tiempo. Tenemos el desayuno incluido pero deja bastante que desear. Aprovechamos el wifi del hotel para pagar la tasa del Golden Gate por internet, pero nos da problemas y lo dejamos para intentarlo de nuevo en el próximo motel. Confiamos que al ser festivo nos dejen hacerlo mañana porque tenemos un plazo de 2 días para pagar las tasas. Al menos podemos imprimir las entradas de los Lakers que nos enviaron ayer por email.

Hoy sí hemos conseguido partir a la hora prevista para intentar aprovechar al máximo las horas de sol. A las 9 h. ya estamos en carretera y como ya esperábamos, la parte final del camino es una carretera sinuosa con curvas continuas. A las 11.30h. ya estamos en el centro de visitas de Kings Canyon del Parque Nacional de las Secuoyas.

Visitamos la exposición sobre la zona, en la que nos avisan de la posibilidad de encontrar osos y de cómo actuar si nos encontramos alguno por el camino. Por suerte en invierno parece que duermen. Después de la decepción de hace dos días por no poder ver nada del Big Sur, hoy al fin parece que tendremos una visita más sosegada.

Primero visitamos el Panoramic Point, un punto alto de la montaña desde donde se observa la cordillera que está delante. Después bajamos hasta el Grant Grove donde encontramos el Grant Capitán, un ejemplar de secuoya gigante de más de 2.000 años, que tiene una altura de 81.5 metros y un diámetro de 9 metros. Se le considera el segundo árbol más grande del mundo.

Tomamos un bocado rápido por la zona con la comida que habíamos comprado por el camino y seguimos hacia el bosque de Giant Forest para visitar el General Sherman Tree, que está a 40 kms del Village de Kings Canyon. Tardamos más de una hora en llegar por una carretera llena de curvas y cuando llegamos, el aparcamiento está a otros 5 km de distancia. Así que volvemos atrás y como no hay aparcamiento en la zona debemos aparcar bastante lejos y caminar 20 minutos carretera adelante, como muchos otros visitantes, por suerte los coches van alerta porque no hay prácticamente espacio.

El General Sherman es una secuoya roja gigantesca que tiene el récord mundial de tamaño, con 84 metros de altura. No podemos perder mucho tiempo pero nos ha gustado más el parque donde estaba el Gran Capitán. Al final el tiempo corre rápido y debemos descartar subir al Morro Rock, una lástima porque las vistas desde allí deben ser impresionantes.

Ya son casi las 16.30 h., comienza a oscurecer y la carretera de salida del parque vuelve a ser un infierno, tardamos casi una hora en salir, en la que descendemos 2.500 metros de altura. ¡Ni las curvas de Montecarlo! Después de casi 4 horas más de tensión por conducir de noche llegamos a San Luis Obispo sobre las 21.30h.

Dejamos las maletas en el Hotel Avenue Inn Downtown y salimos a dar una vuelta corta por San Luis Obispo, una ciudad muy coqueta de unos 40.000 habitantes. Compramos la cena en una licorería que hay enfrente del hotel y nos vamos a descansar, hoy hemos recorrido más de 500 kms, la mitad de ellos con curvas infernales, menos mal que el coche es automático. Es fantástico para este tipo de carreteras.

2 de enero. San Luis Obispo y Rumbo a Los Ángeles

DIARIO DE ELISA LOS ANGELES

El desayuno sigue bajando de calidad. El de hoy ha sido con diferencia el más yanqui y el más malo de todos. Lo de hacerte las tortitas típicas te hace gracia el primer día, pero no pueden ser más insulsas.

El día también parece que será bueno, con 16ºC de temperatura. San Luis Obispo es una de las muchas ciudades que fueron surgiendo en California tras las misiones que el mallorquín Fray Junipero Serra fue levantando para colonizar estas tierras. Nos dirigimos, precisamente, hacia la Iglesia de la Misión donde nos encontramos con unos amigos que están también por la zona haciendo turismo.

Hacemos un café para comentar un poco todas las novedades y tras las pertinentes fotos, nos despedimos y compramos la comida que seguramente comeremos por el camino, como los últimos días.

Son más de las 13h. y decidimos prescindir de hacer una parte del Big Sur, como habíamos previsto inicialmente. Nos quedan 4 horas más de carretera para llegar, primero a Santa Mónica y después a Los Angeles, así que cogemos el Ford Escape y «carretera y manta».

El primer tramo de la autopista bordea la costa y las vistas sobre el Pacífico son espectaculares. La verdad es que hoy no nos sabe tan mal perdernos el Big Sur, hemos aprovechado el día de otra manera, con buena compañía.

Justo antes de partir tuvimos que replantear nuestro itinerario debido a un desprendimiento de tierra en mitad de la ruta que recorre el Big Sur y que aún no habían reparado, lo que nos obligó a hacer más kilómetros. Por lo que al final, casi no lo hemos visto. Eso demuestra que por mucho que planifiques siempre habrá imprevistos que sortear, lo que tiene su gracia también.

Acabamos un día más comiendo barritas de cereales mientras conducimos para no perder tiempo. Pasamos luego por Santa BárbaraVentura y llegamos a Santa Mónica sobre las 18h. A medida que nos vamos acercando a Los Angeles, la cosa se complica. Las curvas de ayer son cosa de niños comparado con esta vorágine. Lo habíamos leído en otros blogs y pensamos que exageraban un poco, pero al ver esta locura de carriles llenos de coches a toda velocidad, concluimos que se han quedado cortos. Pensábamos que los yanquis respetaban los límites de velocidad, pero no es así. Te sientes tan pequeño e insignificante en medio de esta locura… Después de dos o tres equivocaciones llegamos por fin a Santa Mónica, ¡5 horas sin parar!

Visitamos la zona de la playa en la orilla del Pacífico y sus atracciones, pero es ya noche cerrada y no podemos disfrutar mucho de las vistas. Aprovechamos para llamar al hombre que nos tenía que dar las llaves del apartamento de Los Angeles y quedamos para vernos sobre las 20h.

El trayecto de Santa Mónica a Los Ángeles no es muy largo, 22kms, pero se convierten en un suplicio por culpa de las múltiples autopistas, nudos, salidas y entradas que tenemos que sortear. Empleamos en llegar una hora más de tensión a tope para finalmente estar a salvo en el aparcamiento donde hemos quedado con el chico del apartamento.

Y, ¡¡sorpresa!! justo donde aparcamos nos encontramos con el rodaje de la escena de una película, ¡¡WELCOME TO LA!!

El chico de las llaves se presenta, David (Deivit), hispano, jovencito, con su novia y que tiene prisa por marchar. Nos despacha rápido en el parking del edificio del Hollywood Double King Suite, donde tenemos reservado un apartamento.

Nosotros no vemos la hora de dejar el coche y subir a descansar. El edificio está lleno de apartamentos destinados a turistas y nos perdemos un poco, menos mal que encontramos un segurata bien plantado y amable que nos indica el camino. Encontramos el apartamento y nos llevamos la primera sorpresa, la puerta está abierta. Nos vienen a la mente escenas de película americanas, pero al final descubrimos que una de las cerraduras no funciona y que David la ha dejado abierta a propósito o tal vez sin darse cuenta. Comprobamos que la otra cerradura funciona para poder cerrar esta noche la puerta. Por fin todo en orden y a descansar.

3 de enero. Los Ángeles, visita al Observatorio Griffith, el barrio de Hollywood y el partido de la NBA

DIARIO DE ELISA LOS ANGELES

Seguimos con buen tiempo. Desayunamos con tranquilidad y mientras esperamos a que la lavadora y la secadora hagan su trabajo, aprovechamos el wifi para averiguar dónde comprar el TAP para llegar a la oficina Hertz y devolver el coche y reservamos un transfer compartido para ir al aeropuerto pasado mañana.

Cuando ya lo tenemos todo listo, lo primero que hacemos es devolver el coche. La oficina de Hertz se encuentra a cinco minutos de nuestro apartamento. Hacemos el chek-out del coche en un minuto. Fue un acierto contratar el tema de la gasolina, por 4$ más no tienes que preocuparte de cómo dejar el depósito de gasolina cuando devuelves el coche.

Después iniciamos la visita al barrio de Hollywood. Básicamente se trata de una calle, el Hollywood Boulevard, donde se encuentra el Teatro Dolby donde entregan los Oscar. Las aceras tienen las estrellas de los artistas más famosos, hay gente disfrazada de personajes cinematográficos que aprovechan para ganar cuatro dólares haciéndose fotos con los turistas.

Después cogemos el metro. Allí compramos el TAP, que en teoría dura 24 horas pero no es real, ya que solo es válido hasta las 03.00 am del próximo día. Tomamos el bus para ir hasta el Observatorio Griffith, desde donde se puede divisar el famoso cartel de Hollywood con vistas panorámicas sobre Los Angeles y la costa. La visita a este observatorio astronómico resulta muy interesante, ya que contiene una amplia selección de exposiciones relacionadas con el cosmos y la ciencia.

El tema del cartelito de Hollywood nos decepciona un poco, nos imaginábamos que lo veríamos más grande. Ahora nos arrepentimos un poco de no aprovechar el coche antes de devolverlo para intentar acercarnos más al cartel.

Tomamos el bus DASH de vuelta, no entra con la tarjeta TAP pero cuesta sólo 50 centavos y nos deja justo al lado de la boca del metro. Seguimos caminando por Hollywood Boulevard haciendo fotos a las estrellas, a los edificios. La verdad es que no es más que una calle sin mucho glamour, pero es lo que toca.

Comemos en una hamburguesería de la cadena Wendy’s, donde probamos la mejor hamburguesa del viaje, de momento. Las ensaladas también son muy generosas. Después ya nos dirigimos hacia el Staples Center, para asistir al partido entre los Lakers y los Thunders de Ocklahoma.

Para llegar cogemos la RED LINE y bajamos en PICO, después sólo tuvimos que seguir la marea de seguidores de los Lakers que iban todos de amarillo y morado. Llegamos en 5 minutos, el edificio es una pasada por fuera y por dentro. Alrededor del pabellón está lleno de estatuas dedicadas a las figuras históricas de los Lakers, como Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar o Koby Briant.

Menos mal que llegamos con tiempo suficiente porque las colas se empiezan a formar muy pronto, por suerte nos habían avisado de que no se puede entrar con mochilas ni bolsas grandes, ya que es como en los aeropuertos, pasas por el detector de metales y té miran la bolsa. Antes de abrir las puertas es muy interesante ver a todos los trabajadores vestidos con su uniforme de americana roja y haciendo el típico «breefing» con los discursitos de los jefes, dando ánimos, totalmente yanqui.

Ya dentro del pabellón buscamos nuestro asiento. ¡Es impresionante! Estamos muy arriba y está tan inclinado que parece que te vayas a caer. Como hemos llegado con tiempo aprovechamos para ir a pie de pista para ver si aparece Abrines, que es mallorquín, pero nada, no aparece. Pero ver las celebrities cómo van y vienen a pie de pista también ha valido la pena, a saber que debe valer un asiento por allí abajo.

El partido es todo un espectáculo americano, no únicamente deportivo: el himno, la música, las luces, las Lakers girls y puestos de comida por todos lados. ¡Todo el día comiendo estos americanos! Teníamos que haber llevado avituallamiento porque por 2 aguas y una bolsa de pop corns nos cobraron ¡¡16$!!

Hacemos el trayecto de vuelta ya muy cansados del tute de todo el día. Pasamos por el CVS y compramos la cena. Esta cadena está muy bien, ayer nos hicieron la tarjeta y ya tenemos descuentos.

De momento Los Angeles como ciudad no parece que tenga tanta personalidad como San Francisco, más allá de lugares concretos a visitar no tiene un atractivo especial, aunque tampoco tenemos mucho más tiempo.

4 de enero. estudios universales

DIARIO DE ELISA UNIVERSAL STUDIOS LOS ANGELES

Nos levantamos con calma, llevamos muchos días madrugando y sabemos que cuando termine el día,  prácticamente no dormiremos, porque a las 4 de la mañana tenemos que estar en el aeropuerto. Tomamos un buen desayuno con los Donuts que compramos la noche anterior y comenzamos el día.

A continuación nos dirigimos en metro directamente a los Estudios Universal, donde tenemos previsto pasar todo el día. La verdad es que estamos justo al lado de la red line que te lleva directamente al parque, a tan sólo una parada de metro. Al llegar está todo muy bien indicado. Ha sido un acierto que el apartamento esté en West Hollywood.

El parque es un lugar pensado para que gastes todo tu dinero. Está repleto de establecimientos de comida rápida y tiendas de souvenirs con precios muy altos. Una cerveza te puede costar hasta 13$. La gran cantidad de gente que hay en el parque hace que tengas que esperar mucho tiempo para entrar en cualquier atracción.

Nada más llegar hacemos cola para poder coger el tour que se hace en español y que recorre la zona del parque que corresponde a los estudios de rodaje. Es de lo más interesante de la visita. Visitamos la atracción de Walking Dead, con zombis que no dan miedo.

Comemos mientras hacemos cola otra hora más para el espectáculo de Efectos Especiales, que dura apenas 20 minutos. Tal vez el espectáculo más interesante ha sido Waterworld. También debemos esperar casi una hora, pero éste sí que vale la pena. Se trata de un espectáculo de media hora que recrea una escena de la película de Kevin Costner con especialistas muy buenos. Por suerte nos sentamos en la hilera justo donde no nos llegan los cubos de agua. La fila de delante de nosotros acaban empapado.

Y para finalizar, la atracción de Jurassic Park. Una barca que recorre un río entre dinosaurios que te echan agua y que también está muy bien. En definitiva este parque no está mal, pero la parte de atracciones no es gran cosa si has visitado Eurodisney o los estudios de Harry Potter en Londres. Quizás nos hubiera cundido más el tiempo si hubiéramos ido a la Warner.

Finalmente regresamos al apartamento y de camino compramos la cena en el Denny’s para llevar y de repente nos encontramos con una detención al más puro estilo americano, tal cual como en la tele, aunque por suerte no hay tiros. Esta ciudad nos recibió con un rodaje y nos despide con una detención.

Cenamos, hacemos las maletas y ponemos el despertador a las 2.30 de la madrugada, ya que a las 3.30 viene un transfer a recogernos para trasladarnos al aeropuerto y tomar el vuelo a las 6 h para ir a Las Vegas.

5 de enero. Pressa Hoover, Ruta 66 y el Gran Cañón del Colorado.

DIARIO DE ELISA HOOVER DAM LAS VEGAS

Solo dormimos dos o tres horas. El transfer nos recoge a las 3.30 h. El conductor, un armario empotrado malhumorado nada comunicativo, empieza a dar vueltas por zonas de Los Angeles poco transitadas y muy oscuras. ¿Es que no tienen farolas en este país? Nuestra imaginación empieza a hacer de las suyas. Demasiado cine americano en la retina.

Resulta que vamos cogiendo pasajeros también medio dormidos y no llegamos al aeropuerto hasta las 4.30 h. Con los nervios añadidos de que a las 5h. tenemos el embarque y todavía tenemos que facturar equipaje y en Estados Unidos se pierde mucho tiempo en los controles de seguridad. Finalmente, justitos, pero llegamos a tiempo.

El vuelo es de la compañía Alaska y dura una hora en llegar a Las Vegas. A pesar de ser una compañía low cost está muy bien, dan bebidas gratis y todo. Y justo salir del avión, lo primero que encontramos en la terminal son máquinas de juego y carteles que te animan a jugar, ¡increíble!

Una vez tenemos el equipaje nos dirigimos a la oficina de Avis a recoger el coche. Volvemos a tener el mismo problema con la tarjeta de crédito pero al final lo solucionan. Esta vez el coche, un Jeep Patrol, no es tan bueno como el Ford Escape que tuvimos en San Francisco y no admite el MP3 de música que hemos llevado desde Menorca. Así que nos quedamos sin música que era una de las cosas que hacía los viajes más amenos. Por lo menos la compañía de coches es mucho más profesional que la de San Francisco.

Sobre las 8.30 de la mañana. salimos hacia la Presa Hoover, justo a 45 minutos del aeropuerto. Pasamos por encima del puente y comprobamos que, con sus 221 metros de altura, es la presa de hormigón más alta del mundo. Las vistas impresionan. Está situada en el curso del río Colorado y marca la frontera entre los estados de Nevada y Arizona.

Seguimos hacia la población de Kingnam, donde tomaremos la Ruta 66. Nada más entrar en el estado de Arizona tenemos que añadir una hora más al reloj, por lo que cuando llegamos a Kingman son las 13.30 h. y decidimos parar y comer en el Restaurante Mr. D’Z que hay en la carretera que atraviesa la ciudad.

Aquí también nos ayuda la guía de Delfi y comenzamos a entender cómo se organizan estas ciudades medianas de carretera, ya que aunque vamos con el chip europeo, donde las ciudades tienen los núcleos históricos en el centro. Allí en lo que te preguntas, ¿dónde está el centro?, si te descuidas ya te lo has pasado, porque es la misma carretera. Tiene lógica si piensas en cómo se fundaron estas ciudades del «Far West».

El restaurante es todo un acierto, decoración años 50′ y lo más importante, las hamburguesas muy completas. A la hora de pagar volvemos a tener problemas pero lo salvamos con los dólares que llevamos. Definitivamente, estas son las mejores hamburguesas. De momento.

Entonces salimos hacia Seligman conduciendo por la Ruta 66. No es que tenga nada de especial pero a ambos lados de la carretera encuentras los paisajes típicos de las películas de indios y cowboys. No se hace difícil imaginar a los indios bajando por la montaña para atacar a una caravana.

El trayecto nos lleva hasta Seligman, un pequeño pueblo justo en medio de la carretera que aún conserva un aire del siglo XIX. Nos paramos a hacer cuatro fotos, comprar comida y algunos regalitos.

Seguimos un tramo más por la ruta 66 pero luego, para ganar tiempo, ya cogemos la autovía hasta Williams. Teníamos previsto hacer una parada también allí, ya que esta población también es atractiva, pero son las 19h. y es de noche, los chicos están medio dormidos y aún nos quedan 100 kms para llegar al Village del Gran Cañón. Por la carretera nos damos un buen susto cuando un ciervo de repente cruza la carretera a 10 metros de nosotros.

Seguimos y a 10 kms de llegar encontramos el pueblo de Tusayan, lleno de tiendas, bares y moteles. Todo muy bien pensado porque los precios en el village son mucho más caros. Compramos la cena en un Wendy’s y enfilamos la carretera hasta el Village del Gran Cañón del Colorado.

A la entrada del parque ya no están los guardabosques y tienen una máquina para pagar con tarjeta. Pero nosotros seguimos con problemas para pagar con tarjeta y de nuevo, no nos funcionan. Por lo que pasamos sin pagar rezando para que no haya cámaras grabando nuestro coche.

Está todo muy oscuro y nos cuesta un poco encontrar nuestro hotel, el Kachina Lodge. Está justo a 20 metros del acantilado pero como está oscuro no vemos nada. Al ser invierno y no haber tantos turistas, el chek-in se hace en el Tovar Hotel, no son muy amables que digamos, pero al menos nos tranquilizan y nos dicen que no pasará nada por no haber pagado la entrada del parque. Al estar todo a oscuras nos dividimos por parejas no sea que nos perdamos, las chicas partimos con las maletas hacia el hotel junto al acantilado y los chicos buscan el aparcamiento y se encuentran con una familia de ciervos que pastan por allí tranquilamente.

La habitación está muy bien, aunque seguimos haciendo cursillos para saber cómo abrir las duchas. En este país los sistemas para abrir las duchas son infinitos, cada hotel funciona diferente, eso sí, no hemos encontrado ninguna ducha con “teléfono”, todas tienen las alcachofas fijas.

Terminamos el día cenando en la habitación la comida que habíamos comprado en Tusayan. La temperatura ha bajado de manera brutal. Debemos estar sobre 0ºC, tampoco tenemos cobertura para el móvil y el wifi del hotel no funciona. Mañana nos queremos levantar muy pronto para ver la salida del sol sobre el Gran Cañón.

6 de enero. Gran Cañón del Colorado y Las Vegas

DIARIO DE ELSA EL GRAN CAÑÓN

Día de Reyes y parece que hoy, por primera vez, tendremos mala suerte con el tiempo. El día despierta nublado, muy frío, y no podremos hacer fotos con suficiente luz. Salimos a recorrer a pie la ruta roja, una de las tres rutas que bordean el acantilado. No llegamos a tiempo al Hopi Point para la salida del sol, aunque no importa mucho porque al estar nublado no se aprecia bien.

Realmente es espectacular. Después de visitar 5 o 6 miradores volvemos al hotel. Preparamos las maletas y vamos a desayunar a una cafetería-supermercado que hay en la plaza del village. También aprovechamos para comprar algo de comida. Entonces empezamos la ruta roja y la hacemos entera con el coche, ya que en invierno no funcionan todos los shuttles.

Son cerca de 40 kilómetros en los que hemos pasando por varios miradores hasta llegar al punto final, el Hermits Rest, donde aparte de haber otro mirador también hay un bar y una tienda de souvenirs. Aprovechamos para comprar cuatro regalitos y decidir si hacemos la ruta que hace la otra mitad del cañón. En ese momento comienza a llover un poco más fuerte, así que al final acordamos salir ya del parque porque nos esperan 550 kms y casi 6 horas de carretera para llegar a Las Vegas. Por lo que quedamos sin hacer las rutas amarilla y verde del parque.

Antes de salir del Gran Cañón nos encontramos en medio de la carretera un grupo de 7 ciervos cruzando tranquilamente, ¡bonito final!

Ya son casi las 14h. y partimos en dirección a Williams. Esta vez sí nos paramos a hacer cuatro fotos a los chiringuitos más tradicionales, como el Cruissers, y tiendas que encontramos en la calle principal, aunque algunos de los establecimientos más conocidos y recomendados por Delfi están cerrados por temporada baja. Después, en la gasolinera donde ponemos gasolina, compramos unos hot-dogs  que están súper buenos y que nos hicimos nosotros mismos y sólo costaron 8 dólares. Ha sido la mejor comida del viaje relación calidad/precio.

Ahora sí, son las 15.30 h. y empezamos a hacer la tirada larga por autovía y sin parar hasta Las Vegas. Todo ha ido bien hasta que hemos llegado a los alrededores, entonces de nuevo la autovía se ha convertido en una multi autopista de 6 carriles por cada lado, repleta de nudos, entradas y salidas. Incluso tenemos que sortear un accidente que tenemos justo en frente y nos desvían. Finalmente, con la ayuda de toda la familia y el GPS, llegamos al Hotel Excalibur a las 19.30h y aparcamos donde podemos.

Ya con más calma dejamos el coche en el parking que Avis tiene en el hotel y quedamos muy sorprendidos de lo que nos encontramos. Un super hall, como un campo de fútbol, lleno de máquinas tragaperras, mesas de cartas, ruletas, etc. En un rincón, medio escondida, encontramos la recepción. Es impresionante.

Total, que subimos a la habitación, deshacemos las maletas y partimos en busca del famoso cartel de Welcome Las Vegas para hacernos la pertinente foto. Las Vegas de noche es exactamente lo que vemos por televisión, una ciudad con todas las fachadas iluminadas, eso sí, de publicidad. Volvemos al hotel y cenamos de la comida comprada en el village del Gran Cañón.

7 de enero. Las Vegas

DIARIO DE ELISA LAS VEGAS

Hace buen tiempo y después del tute de kilómetros de ayer, nos levantamos tranquilamente. Compramos las tarjetas para el transporte público que encuentras en máquinas expendedoras en las propias paradas.

Nos dirigimos en bus a la calle Fremont, que está en la otra punta de la ciudad. El bus atraviesa todo el Strip, que es la avenida principal de Las Vegas. Son 14 kilómetros de calle, donde podemos ver los hoteles temáticos de la ciudad: New York, Paris, Venettian, Caesar Palace, Montecarlo, Luxor, Bellagio, Mandalay … Una pasada.

En Fremont hay un centro comercial cubierto en forma de bóveda con un techo que se convierte en una inmensa pantalla donde se proyectan espectáculos, conciertos o simplemente publicidad. Nos dicen que se hace por la noche a partir de las 6 de la tarde, así que no ha valido mucho la pena la hora de bus para llegar hasta aquí. Son las 12 del mediodía y como todavía no hemos desayunado decidimos hacer un brunch en un Denny’s que hay al lado. 3ª visita en el viaje a un Denny’s.

Cogemos de nuevo el bus y hacemos el mismo recorrido en sentido inverso pero bajando en cada parada donde hay un hotel que queremos visitar por dentro. Encontramos por este orden: el Circus Hotel, en el que no bajamos. La Isla del Tesoro, con sus barcos de piratas; el Venetian, con canales en su interior que simulan la verdadera Venecia; el Caesar Palace, que reproduce la Roma clásica; el Bellagio, con su impresionante espectáculo de fuentes; el Paris, con la reproducción de la Torre Eiffel al 50% de su tamaño; el Montecarlo, que tampoco visitamos; el New York, con la estatua de la libertad; y nuestro Excalibur, que recrea los castillos medievales de Gran Bretaña; el Luxor, con su fantástica pirámide y el Mandalay, que nos sitúa en Asia oriental.

Todos ellos, además de su temática  exterior, tienen en su interior la reproducción de calles emblemáticas, con cielo y todo, que parece que realmente te encuentres a aquella ciudad. Esto sí, todas los pequeñas calles interiores que hay dentro de los hoteles están llenas de tiendas y bares, y como no, en la planta baja todos tienen el mismo aspecto con el típico casino gigante. Además, la mayoría tienen su propio teatro o coliseo donde representan algún espectáculo relacionado con la temática del hotel. Ha sido una visita espectacular, pero ya son las 22 horas.

Volvemos a Fremont para ver las galerías comerciales ya iluminadas. Está bien pero tampoco mata. Una de las cosas más atractivas son unas tirolinas que hay colgadas en el techo donde la gente se puede tirar de un extremo al otro. También mientras estamos allí, asistimos a un concierto de un grupo que hace tributo a Elvis Presley y que lo hacen bastante bien.

Después volvemos atrás de nuevo con el bus y visitamos los dos hoteles que nos quedaban, el New York y el Luxor y finalizamos todo el tour dentro de nuestro hotel, el Excalibur. Aprovechamos para cenar en uno de los restaurantes de temática oriental que hay en la primera planta y nos retiramos a descansar.

8 de enero. La vuelta

DIARIO DE ELISA LAS VEGAS Y VUELTA A CASA

La despedida siempre es triste y más después del gran viaje que hemos hecho. Además el día ha despertado frío, muy nublado y con previsión de lluvia. Aprovechamos la mañana para comprar provisiones. Tenemos que pensar que estaremos 1 día y medio en aeropuertos y de terminal en terminal, así que vamos a comprar al Walgreen y al CVS que hay cerca del hotel.

Empieza a llover con intensidad. Después de hacer el check out desayunamos en un puesto de Donuts de nuestro hotel y a las 12 h. nos recoge el transfer que habíamos reservado para trasladarnos al aeropuerto.

A las 14.45 h. sale el vuelo puntualmente y a las 16 h. ya estamos en Los Ángeles. Tenemos que cambiar de terminal y esto retrasa que podamos comer. Preferimos facturar la maleta y pasar el control de seguridad para estar más tranquilos.

Todo ello nos retrasa mucho porque la policía es muy restrictiva con el control de los equipajes de mano y nos lo registran todo. Por fin, a las 17.30 h. ya estamos en salidas y empezamos a comer. La salida del vuelo de Los Angeles a Barcelona lleva retraso y nos empezamos a preocupar ya que tenemos que llegar a tiempo de coger el vuelo de conexión con Menorca.

Con una hora de retraso, a las 21.45 h. salimos de L.A. pero ya dentro del avión nos tranquilizamos al ver que el vuelo durará unas 10 horas y media, una hora menos de lo previsto, así que no debemos tener problemas para tomar el vuelo a Mahón.

Gastamos los últimos dólares que nos quedaban. El vuelo es nocturno y se hace largo. Conseguimos dormir un poco entre bocado y bocado. Llegamos sobre las 17h. a Barcelona, con tiempo suficiente para coger el bus lanzadera que nos lleva a la terminal de vuelos nacionales. Más controles de seguridad y a las 20 h., bien puntuales, salimos en dirección a Menorca.

A Las 22 h. ya estamos en casa y descubrimos la última sorpresa de nuestros amigos yanquis. Además de registrarnos todas las maletas ante nosotros, se ve que en aduanas han abierto de nuevo dos maletas. A pesar de haber puesto candados TSA, nos han roto una maleta, eso sí, dentro nos encontramos un papelito donde nos explican que es por nuestra seguridad, menos mal.

Y hasta aquí nuestro viaje-aventura por la Costa Oeste de USA. Parece largo pero nos han quedado muchas cosas que ver. Si tuviéramos que volver a planificar este viaje, sin duda añadiríamos tres días más:

El primero: después de Golden Gate hubiéramos visitado tranquilamente Sausalito y Muir Woods y hubiéramos llegado a Carmel a la hora de dormir y al día siguiente teníamos todo el día para recorrer un trozo de la Big Sur.

El segundo: un día más a Los Ángeles para ver el día y tranquilamente a la playa de Santa Mónica y al Downtonw o Beverly Hills o Los Angeles … ¡ah! y a los estudios Warner !!

El tercero: un día más para recorrer tranquilamente el Gran Cañón del Colorado y hacer alguna caminata corta.

Pero haciendo un balance, toro, pasado, podemos decir que las expectativas se han superado, realmente ha sido el mejor y el más diferente viaje familiar que hemos hecho hasta el momento.

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4 comentarios en «Una Navidad diferente viajando en familia por la Costa Oeste de USA»

  1. Hola!!
    Hemos cogido unos vuelos para LA, del 30 de diciembre al 12 de enero. Lo cogimos hace pocos dias… y he encontrado tu pagina, que me esta siendo muy util!
    Estamos valorando todo, veo que tu comentario sobre caravana vs coche, para mi caso la mejor opcion seria coche? que opinas??
    Pasaremos fin de año en LA, me recomiendas algo??
    Que me sugerirías como «must»??
    Un millon de gracias, y feliz navidad!!

    Responder
    • Hoooola Elisabet!
      Feliz Navidad!
      En un viaje de pocos días, con visitas a ciudades donde las autocaravanas deben permanecer alejadas del downtown y sin estar familiarizados con un motorhome, yo elegiría un coche para mi viaje.
      Un abrazo!!

      Responder
  2. Hola Delfi,

    Quería saber si había manera de conseguir un ejemplar de tu libro.
    Es para una sobrina mía que vive en Argentina y que irá próximamente a la costa oeste de Estados Unidos.
    Yo vivo en España (Santander) y viajo en unos pocos días a la Argentina. Se lo llevaría y ella estaría encantada de tenerlo. Hay manera de conseguirlo?
    Alternativamente y si no lo tuvieras tan pronto, es posible enviarlo a la Argentina?

    Un saludo,
    Sergio

    Responder
    • Hoooola Sergio!!
      Gracias por visitar el blog y por supuesto por tu interés en el libro. En este momento está totalmente agotado. Siento mucho que no puedas viajar a Argentina con el libro, porque aunque ya estoy trabajando en la 4ª edición, aún tardarán varias semanas en estar imprimidos. Espero tener libros en stock antes de Navidad. Lo anunciaré por las redes sociales y por email a todos los suscriptores del blog.
      Un abrazo!!

      Responder

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